¿Cuánto nos cuesta “no” tomar decisiones?

En esta época de cambios pareciera que se hace más evidente la necesidad de Tomar Decisiones.  Constantemente estamos ejecutando este proceso, desde que nos levantamos hasta que vamos a dormir (incluso muchas veces soñando resolvemos aquello que nos acechaba).   Pues bien, últimamente he observado con preocupación cómo en el mundo profesional cuesta hacerse responsable de las decisiones a tomar, creando el síndrome de “yo no me mojo”, lo que implica una serie de acciones que hacen que los proyectos sufran del efecto en picada: se disparan riesgos, se cambia el alcance, se recorta calidad, aumenta el coste del proyecto (incluido el emocional), etc.  Lo anterior se traduce en: proyectos que están sujetos con pinzas, costes operativos altos, impactos en la calidad del producto y clientes insatisfechos.

Los Project Managers (PM) lo tenemos complicado, pues dependiendo del tipo de autoridad que se nos otorgue podremos hacer o no ciertas cosas.  En algunas organizaciones los PM son sólo Expedidores de Proyectos sin ninguna autoridad sobre el proyecto, solo la de reportar y la de tener la información actualizada.  En otro tipo de Organizaciones los Project Managers ejecutamos nuestra esencia…la del HACER, y este actuar está estrechamente relacionado con la toma de decisiones.  Ahora bien, he observado algunas veces, que cuando llega la hora de escalar decisiones, no se muestra la situación objetivamente (hechos, escenarios y posibles consecuencias), dejando paso al  “miedo a que nos vean” y se olvida que la toma de decisiones debe estar al servicio de los objetivos del proyectos y de nuestro equipo (ver Código Ético PMI).

Afortunadamente, existen profesionales que se arriesgan y dicen lo que tienen que decir, haciendo uso de la empatía, sin embargo, existen organizaciones que no quieren escuchar y estos profesionales son vistos como los sinceriCIDAS del proyecto, llevando muchas veces a la rotación del talento.

Entonces, ¿Cuánto nos cuesta “no” tomar decisiones?.  Algunos de los efectos los menciono a continuación:

1. La Marca Corporativa se ve afectada, aunque algunas decisiones no repercuten inmediatamente, los sucesos encadenados pueden traer efectos negativos en la marca corporativa de tu compañía.

2. El tiempo invertido en fomentar el talento se pierde, pues generalmente estos profesionales que dicen lo que tienen que decir se van.

3. La pertenencia del equipo disminuye, el no tomar decisiones afecta directamente la credibilidad en el proyecto lo que se traduce en una falta de confianza por parte de los colaboradores.

4. Los costes de no conformidad aumentan.

5. Los costes operativos aumentan.

6. La satisfacción del cliente/usuario disminuye considerablemente.

7. Los riesgos que se activan pueden afectar ya no solo el proyecto sino en algunos casos la estrategia de la Organización.

8. La calidad del producto disminuye.

9. Aumentan los conflictos dentro del equipo.

Esto nos lleva a concluir que la toma de decisiones implica madurez, y esta madurez está relacionada en aceptar las consecuencias de nuestros actos.  Este enfoque va más allá de las culpas, implica hacernos responsables y nuevamente HACER algo para darle un giro positivo.

Para poder trasladar lo expuesto anteriormente a nuestro día a día, quiero compartir una anécdota que ocurrió en mi época de universitaria cuando participaba como coralista en el Coro de mi Universidad, una experiencia que sin duda marcó positivamente mi crecimiento personal y profesional:

file0001545806234Cuando los Directores preparan las obras están conscientes de que el factor humano puede llevar a una desafinación, a pesar de horas de ensayos.  En plena interpretación de una obra, una cuerda se puede bajar medio tono, incluso tonos completos o se puede ir a destiempo, en esos momentos de HACER, el Director debe utilizar sus herramientas para que el coro vuelva al tono y al tiempo establecido por la obra.  Ahora bien, ¿Alguna vez han visto detener una obra y volver a empezar?, en realidad esto sucede muy poco, entran en juego varios factores incluidos el prestigio del Coro y del Director, sin embargo ¿El mantenernos como estamos nos da garantía de éxito?, tal vez si, tal vez no, depende de la decisión y del entorno.

Pues bien, en el año 1999, asistimos a un Encuentro Coral Universitario en la Universidad de los Andes, Venezuela.  Este evento era muy importante, se reunían los mejores coros y orfeones universitarios, nuestro Director Rubén Rivas goza de un alto reconocimiento por su trayectoria profesional y por lo tanto las expectativas sobre el Coro UNET eran altas.  El día del concierto, en la interpretación de la segunda obra ocurrió algo catastrófico entramos en el tono que no era, y la obra iba en picada si continuábamos ahí, luego de los 3 primeros compases el Director cerró su mano, nos miró, no seguimos emitiendo ni un sonido, se dio la vuelta, se acercó al piano y tocó nuevamente el acorde correcto.  Fueron unos segundos  terribles, sin hablarnos, y manteniendo la sonrisa frente al público, compartíamos un sentimiento: “nos equivocamos, que mal”, “¿y ahora qué?”, volvimos a iniciar la obra en el tono correcto y de ahí en adelante el concierto fue maravilloso y el público quedó encantado.

Aula Magna UCV 2002

Aula Magna UCV 2002

¿Qué hubiese pasado si nuestro Director hubiese continuado la obra bajo esas circunstancias?,  ¿Qué nos hubiese costado como institución coralista el no empezar de nuevo la obra?.  Esa acción de despojarse del ego y de hacernos responsables de lo que estaba pasando, me ha marcado toda la vida.

Aprendizaje:

En un equipo, ya sea una coro, un equipo deportivo, un equipo de trabajo, una empresa, la responsabilidad máxima recae sobre quien dirige el equipo, por lo tanto si el Liderar es estar al servicio del equipo, el Jefe de Proyectos, el Emprendedor, el líder de departamento debe tomar acción cuando se requiere, utilizando hechos para ser objetivos, también debe sembrar la responsabilidad en la toma de decisiones dentro de su equipo (sin culpas), y por supuesto actuar con coherencia pensando en los objetivos del proyecto y del equipo.

Y tú…¿cómo siembras la toma de decisiones en tu equipo?

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4 Comments

Filed under "PMP", "Team Building", branding, Calidad, Enfoque por procesos, estrategia, Inteligencia Emocional

4 responses to “¿Cuánto nos cuesta “no” tomar decisiones?

  1. Qué bueno y qué bonito artículo. Enhorabuena.
    No puedo estar más de acuerdo con todo lo que describes. Los suscribo al 100% y lo has descrito perfectamente con tu experiencia “coral”.
    Desde mi punto de vista, esa no-toma-de-decisiones es algo que va con la cultura de la organización. Si se trata de una organización madura que fomenta la responsabilidad y que cuando asigna títulos o cargos, asigna responsabilidades, casi seguro que se fomenta también la toma de decisiones.
    Hay otras organizaciones en que es al revés, se fomenta el culpar, la búsqueda de “quien la lleva”. En ese tipo de organización se busca el título o cargo pero sin responsabilidad, nadie toma decisiones porque el juego es a ver cómo evito que me caiga a mí la bronca. Aparecen auténticos maestros del “escaqueo”, pero es que es lo que se premia. Si a alguien que tiene una cargo, se le reprochara su falta de responsabilidad y de proactividad en lugar de premiar su no hacer nada, todo sería muy diferente.

    He de señalar que a largo plazo las organizaciones que he conocido con esa cultura lo han pasado muy, muy mal en momentos de crisis. Casi han desaparecido, mientras que otras de su mismo sector con otra cultura más responsable y proactiva están resistiendo bastante bien.
    Un saludo y enhorabuena otra vez..

    • Muchas Gracias Milagros por tu comentario. Totalmente de acuerdo contigo, es una cuestión de madurez organizacional, madurez que en tiempos de crisis apoya bastante y hace que se salga adelante. Un saludo y gracias por pasarte por mi blog.

  2. Me ha gustado mucho el artículo. La anécdota del coro lo ilustra perfectamente. Y a la pregunta “¿Alguna vez han visto detener una obra y volver a empezar?” respondo que sí. Curiosamente, en un contexto parecido: el recital de guitarra de un amigo y el recital de piano de mi hermano (aunque, en esos caso, no había director). Por desgracia, en el ámbito de los proyectos no lo he visto nunca (aún) . Los errores se tapan o -en el mejor de los casos- se trivializan mientras se intentan corregir sobre la marcha, como se pueda (normalmente aumentando el esfuerzo).

  3. Pingback: Cosas que hago: Curso para Profesionales y Emprendedores | Siembra Creatividad

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